viernes, 27 de marzo de 2015

Reabre uno de los senderos más peligrosos del mundo



Un acontecimiento extraordinario para los amantes del senderismo y la escalada. El mítico Caminito del Rey, considerado como uno de los senderos más peligrosos del mundo, vuelve a ser un escenario de ensueño para los amantes de la naturaleza. Tras quince años cerrado por razones de seguridad, entre 1999 y 2000 cinco personas fallecieron en accidente, la Diputación de Málaga ha invertido casi tres millones de euros en su restauración. Recorrer el Caminito ya puede volver a ser una de las experiencias más impresionantes.
Hasta comienzos de siglo, y a pesar de que las condiciones de conservación eran penosas, senderistas, escaladores o apasionados de la tirolina se plantaban en el Desfiladero de los Gaitanes poniendo en peligro su vida dado el lamentable estado en que se encontraba. Ahora, esta antigua vía de servicio se puede utilizar con total seguridad. La expectación por la reapertura del Caminito del Rey ha sido de tal calibre que la página web donde es necesario inscribirse para acceder al sendero se colapsó nada más abrirse. Más de 30.000 personas se encuentran en lista de espera. La entrada será gratuita durante tres meses, pasados los cuales cada visitante deberá abonar seis euros.
Este paraíso del amante de las emociones fuertes tiene dos casetas de control al inicio y al final del camino. Un tramo de 2,9 kilómetros, repartidos entre 1,5 kilómetros de pasarelas elevadas a unos 100 metros de altura sobre el río, y otros 1,4 kilómetros de sendero o pista forestal. A estas distancias hay que sumar 2,7 kilómetros de senda hasta alcanzar la entrada norte, por la localidad de Ardales, y 2,1 kilómetros hasta la entrada sur por Álora.
La historia del Caminito del Rey retrotrae a los tiempos heroicos de primeros del siglo XX, tiempos donde la industrialización y la modernidad avanzaron cogidos de la mano. Con motivo de la construcción del ferrocarril Córdoba-Málaga, la familia británica Loring, que tenía la concesión de la línea, se dio cuenta del potencial que tenía el río Guadalhorce para la generación de energía eléctrica. En concreto, a su paso por el Desfiladero de los Gaitanes en la zona conocida como El Chorro. Una maravilla de la naturaleza ignorada hasta entonces.
El ingeniero sevillano Rafael Benjumea, conocido como el ingeniero poeta y vinculado a los Loring por matrimonio, emprendió en 1903 la construcción de un gran pantano. Las obras concluyeron en 1921 y el entonces rey Alfonso XIII acudió a la colocación de la última piedra. Para poder acometer las labores de mantenimiento, Benjumea contrató a decenas de marineros que construyeron un camino de tablones pegado a la pared del desfiladero. Los marinos, acostumbrados a trabajar en el casco de los barcos colgados de cuerdas, eran los especialistas perfectos para una obra que el bisabuelo del actual monarca recorrió pese a la intensa lluvia. De ahí el nombre de Caminito del Rey.
El sendero fue utilizado desde entonces para su objetivo inicial pero también como una vía de comunicación entre los vecinos de Álora y Ardales, camino de paso de los niños para el colegio, así como escenario de increíbles paseos románticos, donde acudían los que gustaban de mirar y ser vistos. El camino transcurre por la sierra Huma y tiene una de sus visiones más espectaculares en la senda aérea que, anclada a 100 metros de altura sobre el río, se apoya en el Desfiladero de los Gaitanes, algunas de cuyas paredes alcanzan una altura de 700 metros sobre el nivel del Guadalhorce.
Al igual que a comienzos del siglo pasado, la rehabilitación del Caminito se ha realizado con especialistas con nociones de escalada, apoyados desde el aire por helicópteros que trasladaban los materiales. Ante la imposibilidad de restaurar partes del antiguo sendero, se ha construido una nueva pasarela de 1,2 kilómetros de paneles de madera con anclajes metálicos y taladros a la pared de roca. En algunos tramos se ha utilizado suelo de vidrio para que el desfiladero pueda ser contemplado en todo su esplendor.
Adolfo S. Ruiz
La Vanguardia - ‎viernes‎, ‎27‎ de ‎marzo‎ de ‎2015